Santander, Toledo, Madrid, Córdoba, Málaga, Granada o Zaragoza ha sido solo algunas de las ciudades que a lo largo del mes de enero han se han convertido en escenario de multitudinarias protestas de los trabajadores del campo. ¿Los motivos? Las "condiciones insostenibles" que aseguran estar viviendo desde hace ya demasiados años. Solucionar la crisis que vive el campo de nuestro país no es una tarea sencilla, pero a ojos de quienes mejor lo conocen todo debe empezar por el establecimiento de unos precios dignos que les permitan continuar con su actividad. Y es que, recuerdan una y otra vez, lo que no quieren tener que bajar la persiana.
La especulación, uno de sus grandes problemas
Con los datos en la mano es muy sencillo comprender la situación de hartazgo a la que ha llegado un sector que, no olvidemos, es clave en España. Tal y como han explicado decenas de veces con motivo de sus protestas producir un kilo de fruta de hueso cuesta 35 céntimos ("en el mejor de los casos", aseguran en este artículo) y tan solo 15 o 20 céntimos por su venta. Es decir: pierden "prácticamente la mitad" de solo de lo que ha costado producirlo.
Conseguir una política de precios justos que garantice la sostenibilidad de las explotaciones no es la única de las preocupaciones con la que vive el sector. Los ya famosos aranceles impuestos a determinados productos por parte de EEUU se unieron a los que hace ya tiempo levantó otra potencia como Rusia. A pesar de que la política arancelaria nada tiene que ver con la producción agrícola, solo en 2020 se calcula que el sector del vino perderá un 25% de sus exportaciones, mientras que el olivarero también ha hecho sus cálculos: todo apunta a que el descenso será del 15%. Y mientras todo esto sucede, los afectados reprochan al gobierno y socios comunitarios su "pasividad" ante una situación límite.
2019, el peor año que se recuerda
Por si fuera poco, tanto las cuentas del 2019 como los datos del paro publicados en el primer mes de 2020 empeoran todavía más la perspectiva. Y es que se estima que, a lo largo del año pasado, la renta agraria descendió cerca de un 9%, lo que supone uno de los peores balances que se recuerda dentro de un sector que ya venía arrastrando una situación dramática.
La respuesta del gobierno
ASAJA, COAG y UPA son las organizaciones agrarias profesionales que encabezan las protestas en España. Entre sus objetivos figura el envío de un aviso "rotundo" tanto a ciudadanos como administraciones (no solo a nivel regional o nacional, también europeas). Aseguran que trabajarán unidos para conseguir un futuro y que pretenden convertir las protestas de enero del 2020 en un "punto de inflexión".
En este sentido, el gobierno ha mostrado su deseo de abrir varios frentes que abran la puerta a una solución. Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación ha asegurado que pretende establecer un dialogo con grandes empresas de distribución (al que ha calificado de un eslabón "sensible" con la situación) para que contribuyan a poner el valor el trabajo del campo español, haciendo hincapié en el uso de 'productos reclamo' para determinados productos como la leche, el pollo o el aceite.
Además de incidir en que la actual política de precios es motivo de preocupación para el Gobierno, Planas ha corroborado que la situación del campo también es complicada en otros puntos de Europa y por ello se ha elaborado una 'hoja de ruta' para mejorar la situación. ¿Qué medidas contempla? Una reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria o mejorar la provisión del presupuesto para los seguros agrarios. Dos medidas que, a ojos de los afectados, por el momento solo representan "migajas".
El campo español reclama medidas urgentes para acabar con la especulación de los precios tras un 2019 en el que la renta agraria descendió cerca de un 9%.


