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Contenedores de residuos: todo lo que necesitas saber

Los contenedores de residuos son un pieza clave, desde Tatoma incluso diríamos que fundamental, para mantener controladas las toneladas de desechos -de todo tipo- que se genera anualmente en la industria. Gracias al papel que realizan este tipo de contenedores, es posible conservarlos en las condiciones de seguridad adecuadas tanto para las personas como para el medio ambiente. En este artículo aprovechamos para contarte algunos detalles relevantes sobre ellos.

 

¿De qué tipo pueden ser los desechos industriales?

Resulta esencial ser perfectamente consciente de la naturaleza de los desechos, ya que en función de su peligrosidad o toxicidad se determinará la elección de un contenedor de residuos peligrosos o de otra tipología diferente. Por eso es tan importante la siguiente división que te explicamos.

 

Residuos no peligrosos

Los recipientes para residuos sólidos que no representan peligro alguna deben llevar un etiquetado que los identifique como tal, de forma que se puedan evitar posibles mezclas o manipulaciones indebidas. En este sentido, los contenedores más apropiados por su resistencia son los de metal, un argumento al que se añade el hecho de que son bastante económicos. Se pueden encontrar tapados o descubiertos y su tamaño o capacidad ronda entre los 5 y los 40 m3.

 

Residuos peligrosos

Implican cierto riesgo para la salud de las personas como para el medio ambiente debido a su naturaleza. A la hora de manejarlos, es imperativo no perder de vista la prevención, el tratamiento (cuyo objetivo es reducir su peligrosidad y toxicidad) y la disposición final, que se refiere a los mecanismos adecuados para prevenir los riesgos que hemos mencionado justo al inicio.

Antes de efectuar la deposición de cualquier residuo peligroso se deben separar y concentrar en un volumen reducido, estabilizarlos y solidificarlos para evitar su liberación al ambiente, así como para disminuir la toxicidad del residuo todo lo posible. Y es aquí donde entra en juego el contenedor de residuos peligrosos, que debe ser seguro, estar homologado y adaptado tanto para residuos sólidos, líquidos o incluso gaseosos.

Para los líquidos, los contenedores deberían ser de polietileno de alta densidad y alto peso molecular. En cambio, los contenedores para residuos sólidos que comporten cierto peligro se fabrican con goma resistente a la corrosión, además de mantenerse en gabinetes con compartimientos especiales para alojarlos. ¿Y si hay riesgo de que los residuos exploten? Entonces se opta por contenedores herméticos de metal y se procede a enterrarlos.

Evidentemente, un contenedor de residuos tóxicos siempre estará señalizado mediante rótulos claros, legibles, indelebles y firmemente unidos al envase.

 

Los bioresiduos, una explicación a parte

Esta consideración la tienen aquellos residuos biodegradables procedentes de jardines y parques, de restos de alimentos o de los contenedores de orgánico que cada vez se emplean más en la población y restauración. También son bioresiduos los que proceden de plantas de procesado de alimentos.

Se trata de un material que ha cobrado cierta relevancia ya que, entre otras muchas cosas, sirven para la producción de compost de calidad. En esta información del Ministerio para la Transición Ecológica se pueden descubrir muchos detalles interesantes sobre ellos. No obstante, volviendo al campos de los contenedores de residuos, en este caso se emplean modelos muy semejantes a los exigidos para residuos no peligrosos, aunque con el matiz de la tapa para evitar olores y el cierre hermético para que no se derramen.

 

Tipos de contenedores de residuos sólidos

Cada tipología tiene unas características especiales y se fabrica de una determinada manera. Incluso se pueden personalizar en función de las necesidades de cada cliente. Por eso, en Tatoma vamos a destacar los tres más importantes en líneas generales:

  • Los de gran porte son fabricados mediante un sistema de inyección. Por su finalidad se elaboran con polietileno de alta densidad virgen. La apertura de las tapas se puede llevar a cabo manualmente o con pedal, todo ello según el modelo y el uso al que esté destinado. Pueden tener ruedas para facilitar el transporte y frenos que impidan una posible movilización en la vía pública, así como manijas para su traslado.
  • Los contenedores metálicos son inmunes al fuego, ya que el metal ni arde ni se quema. Además, el hecho de estar cerrados herméticamente provoca el consumo interior de oxígeno, de forma que el fuego se extingue. Los costes de mantenimiento son relativamente bajos y su vida útil bastante más larga si la comparamos con los fabricados en otros materiales. Además, de producirse algún daño pueden ser reparados con gran facilidad.
  • Los compactadores se diferencian por un proceso de prensado hidráulico integrado, así se logra una compactación muy eficiente. En el caso de estos contenedores de residuos, también entra en juego la variable económico, ya que los costes de transporte y de eliminación se ven reducidos de una forma considerable gracias a esta tecnología.
Los contenedores de residuos son un pieza clave, desde Tatoma incluso diríamos que fundamental, para mantener controladas las toneladas de desechos -de todo tipo- que se genera anualmente en la industria.
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